(Textos de Angel Luis Castaño)
Históricamente, el acordeón tiene un recorrido más corto de lo que muchos podrían pensar. Comparado con otros instrumentos tradicionales o clásicos, el acordeón es uno de los instrumentos más jóvenes de la actualidad.
Los historiadores indican que el primer antecedente del acordeón es el Sheng chino, que data aproximadamente 2700 años antes de nuestra era. En esa época convive con otros instrumentos de la familia de los órganos de boca, que tienen su principio sonoro en la lengüeta libre. Todo este legado musical asiático llega a Europa a principios del siglo XIX.
Cyrill Demian, constructor austriaco, presentó en Viena en 1829 la patente de un instrumento de ventilación alterna que utilizaba como principio sonoro la lengüeta libre metálica: el Accordion. Sus intenciones al presentar un instrumento tan rudimentario fueron más comerciales que de un verdadero interés musical, hemos de tener en cuenta que este instrumento sólo ofrecía la posibilidad de emitir varios acordes (de ahí su nombre de accordion).
En ese mismo año de 1829, pero esta vez en Londres, Charles Wheatstone presentó otra patente de un instrumento que denominó Concertina. Este instrumento de forma hexagonal tenía las mismas bases que el accordion de Demian. Con la misma idea del fuelle proveedor de aire y las lengüetas, pero con la importante diferencia de que emitía notas sueltas, en vez de acordes.
Estos dos instrumentos han evolucionado y generado actualmente dos tipos de acordeones: el acordeón popular y el acordeón de concierto o clásico.
El acordeón popular es, independientemente de si en su manual derecho tiene teclas o botones, el que en su manual izquierdo está dotado de una botonera que sirve básicamente para hacer el acompañamiento a la melodía que se realiza en la mano derecha. Este acompañamiento se hace con notas graves que sirven de fundamentales, y unos acordes elementales preparados que producen generalmente los acordes mayores, menores, de séptima menor y de séptima disminuida.
El acordeón de concierto es, también independientemente de si en su manual derecho lleva teclas o botones, el que en su mano izquierda posee notas sueltas desde el grave hasta el agudo, del mismo modo que en la mano derecha.
Por esto podemos decir que el accordion de Demian es, en esencia, el antecedente del acordeón popular, y la concertina del acordeón clásico.
En este importante salto desde la invención del acordeón en 1829 hasta hoy en día participaron durante la segunda mitad del siglo XIX y la primera del siglo XX numerosos constructores e investigadores como Band, Bauer, Gagliardi, Beraldi, Mancini… todos y cada uno de ellos aportaron numerosas novedades que han hecho que el acordeón se convierta en lo que es hoy en día: un instrumento con numerosas posibilidades musicales y organológicamente muy inteligentemente construido.
De hecho, el interés que tienen los compositores actuales de cualquier país del mundo en escribir obras para acordeón tiene mucho que ver con estas enormes posibilidades que aporta al mundo de la música.
Texto extraido de: Ensayo Monográfico sobre el acordeón
Autor: Angel Luis Castaño (www.alcastano.com)
Edita: Consejería de Cultura, Turismo y Artesanía de Castilla La Mancha – Serie Monografías nº 29