El mejor regalo de navidad fue mi pequeño acordeón rojo de 2 octavas. Es una herencia familiar. Este acordeón tiene medio siglo. Me encanta como huele, como suena y su forma. Suena como barco en una despedida, respira como una ballena.
Aún no se tocar los bajos del acordeón, sin embargo lo toco, hago que grite, que llore, que ría; porque cada nota salida del acordeón no es mas que un trozo de espejo.
Entonces soy yo, y cientos de trocitos esparcidos en el aire. La atmósfera es cálida y da vértigo. Es un momento íntimo, el estado más puro de todos. Y me siento pluma, hilo y péndulo al mismo tiempo.. e intento que todo se convierta en sonido, incluso los silencios..
Por ahi hemos pasado yo creo que muchos. yo ya toco las octava, que agradecido mi acordeon me ha devuelto mucho mas de lo que yo le he dedicado. En un escaparate me quede prendado de uno pequeñin de segunda mano que tuve que cambiar rapido por uno mayor y desde Abril pasado ahi estoy con el FELIZ.
te animo a que aprendas