“Todos los de mi generación queríamos tocar como Barboza”
Aprendió a tocar el acordeón escuchando sus discos de vinilo, y ahora está realizando una gira con él, que mañana a las 21 hará una parada platense en el Coliseo Podestá. El músico misionero cuenta cómo fue ese encuentro y cómo será el espectáculo juntos.

Si hablamos de música del litoral -o del noroeste argentino- y de acordeones, no se puede dejar de mencionar en la lista a Raúl Barboza y al Chango Spasiuk. La posibilidad de verlos juntos se vuelve casi ineludible, y así será mañana, a las 21, en el Coliseo Podestá, en medio de una gira que comenzaron en septiembre.
“Con Raúl venían dándose una serie de circunstancias por las que ya veníamos tocando”, contó Spasiuk ayer en conferencia de prensa en La Plata. “El me invitó a tocar en un disco suyo que se llama Cherógape que terminó siendo una película sobre la vida de él y aparezco tocando con él. Incluso tocamos en un Festival del acordeón en Viena. Por otro lado nuestros productores se conocen, entonces fue el simple hecho de decir: ¿y si tocamos?”.
Así llegó la posibilidad de escucharlos juntos. Como suele suceder en estos casos, primero cada uno tendrá su segmento, para luego sí, reunirse sobre el escenario. “Nos encontramos en un repertorio común para los dos, porque ambos somos compositores, pero nos encontramos con los compositores por los que los dos aprendimos a tocar: Cocomarola, Tarragó, Isaco Abitbol. Son composiciones que parecen simples pero tienen un gran margen de improvisación”.
-¿Desde cuándo conocés a Raúl Barboza?
-Cuando yo nací Barboza ya era Barboza tocando. Cuando empecé a tocar el acordeón, a los 12 o trece años, ya tenía algunos discos de vinilo de él. Todos los de mi generación queríamos tocar como él. Su manera de tocar el acordeón fue siempre un estímulo, él es sinónimo de un acordeonista virtuoso.
-¿Vos sos la renovación y él la tradición?
-No. Estamos muy enredados en esos términos. Algunos hablan de tradición y no tienen ni idea de qué están hablando. El en su momento fue muy vanguardista, pero, insisto, estamos muy enredados en esos términos.
Ante la pregunta sobre si tomaría la
“posta” de Raúl Barboza, Spasiuk contestó: “No pienso las cosas así. Disfruto que yo haya pasado de tocar con sus discos a tocar con él. Cada uno hace su camino, y ese camino es misterioso y personal. Habría que preguntarle a Raúl cuál es su búsqueda con la música. El camino de cada uno es intransferible. Trato de que la situación de tocar música sea algo más que algo que uno hace y la gente pase un buen momento, por ahí es una oportunidad para que pase algo más”.
En esa ruta, el autor de discos como Polcas de mi tierra o Chamamé crudo dijo: “Mi búsqueda musical no está relacionada con el acordeón, no quiero ni puedo ser un gran acordeonista”. Su interés, en cambio, está en “la música que construyo, mi manera de expresar es lo que me importa”.
Por eso, dijo orgulloso que su próximo disco, que acaba de grabar y se conocerá aquí en marzo (en el exterior se editará antes por cuestiones de calendario), “es el mejor”, y se refirió a este trabajo como “una continuidad de Tarefero de mis pagos”.
Justamente Tarefero… fue su primer trabajo
“internacional”, pensado para editarse en otras tierras. Por eso buscó un nombre que no tuviera traducción, por lo que en todo el mundo tendrían que nombrarlo con su título original. Sin embargo, se sorprendió al darse cuenta que tuvo que explicar aquí lo que era un tarefero (el obrero que trabaja en la cosecha de la yerba mate).
porque no hay nada de la evolucion de los changos
El chango es lo mas grande que hay. No tiene comparacion. Habla tocando y cuando usa palabras deja explicito la gran persona que es.