Ésta fue una entrevista feliz malograda por un golpe de azar. Fue realizada el pasado viernes, horas antes de que Josu Loroño, padre de la protagonista y fundador de la Orquesta Sinfónica de Acordeones de Bilbao, falleciese. Hoy lloran los acordeones del mundo entero…
Nuestro más sentido pésame.

Entrevista a su Hija Amagoia Loroño
Los salones de recibir, las estancias de ensayo de la Orquesta Sinfónica de acordeones de Bilbao, las aulas donde uno puede iniciarse en el dominio de un instrumento nostálgico, nacido para la fiesta o para despertar al demonio de la triste pena… En cualquiera de las habitaciones de la sede de la orquesta puede encontrarse una imagen de Josu Loroño, el hombre que dio vida a este instrumento en Bilbao cuyo fuelle dejó de soplar ayer mismo, 45 años años después de que fundase este sueño de Orquesta. Ésta es la entrevista a Amagoia, la hija que tiene entre sus manos un legado inmortal…
Hay quien tacha al acordeón de hermano pobre de la música sinfónica…
Decir, se dicen tanta cosas, tanta tontería… Yo lo llamaría el hermano joven. Es un instrumento creado a finales del siglo XIX pero que alcanzó notoriedad en el siglo XX. Hay muy poca literatura específica para él en las partituras así que han de adaptarse obras de otros tiempos. Yo parezco una remendona, todo el día haciendo arreglos…
Así que es también compositora
¡Ah, sí! Como siempre: depende de dónde.
Llevo tiempo buscándola, así que… ¡Dígame! ¿Existe la música ideal para hacer el amor más allá del interminable ‘Bolero’ de Ravel?
Ja, ja, ja. (enciende un cigarrillo con un tic nervioso mientras recuerda en voz alta “en Nueva York ya está imposible: te miran con mala cara incluso cuando lo enciendes en la calle. ¿Cómo decía…?”)
Lo del amor…
¡Ah, sí! Como siempre: depende de dónde, con quién y cuándo. Cada uno tendrá la suya… ¡supongo!
¿Qué ha de tener una música para llegar al corazón?
Hace falta un más allá del virtuosismo. El acordeón se toca con las manos pero para llegar al corazón yo les digo a los músicos que han de tocar con la entrepierna, con garra, con eso que ya imagina… ¡ja, ja!
Hay una postal de París: un músico callejero tocando el acordeón para pedir limosna…
No sólo el acordeón, cualquier instrumento. Hay quien utiliza la música para pedir y no creo que eso sea condenable: lo que es sangrante es pedir con un niño en brazos. Además, yo no creo que pidan sino que tocan en otro escenario, en la calle.
No es común ver mujeres al frente de las grandes orquestas…
Como tampoco se ven demasiadas en los consejos de dirección de los grandes bancos. No me gusta hacer victimismo de este tema, pero esa limpieza de imagen de la igualdad es ficticia. Se guardan las formas y poco más…
Hay niños que llegan forzados por sus padres a estudiar música al Centro Loroño Musikaltegia…
Igual de forzados que van al colegio o a la ikastola. El niño quiere vacaciones perpetuas. Hay que conseguir que la música le guste, le enganche. Le diré algo…
¡Cuénteme!
A estas alturas de la Liga, no me interesan los virtuosos ni los niños prodigio. Sólo quiero que sean felices a través de la música…
Y si soy yo, un adulto hecho y derecho, quien desea…
¡Claro que puede! La edad no es un impedimento. Una carrera musical requiere años de esfuerzo, claro está. Pero puede disfrutar de la música cuando quiera…
Dicen los puristas que el acordeón…
¡Déjeme de puristas! Son unos aburridos. Si fuese por ellos no se podría tocar a Bach en el piano. ¡Como no se había inventado en su tiempo! Dicen que saben pero…
¡Tocar en los grandes teatros!
Sí, muy bien. Pero también tenemos nuestra cantera, como el Athletic. Una orquesta de jóvenes que tocan en asilos, en hospitales, en colegios… El día a día dan tanto o más que los momentos estelares.
Fte.: DEIA