El acordeonista argentino Raúl Barboza ofrece en su disco “Invierno en París” un repertorio con distintos “climas de ánimo y colores musicales” que grabó a dúo con el fallecido guitarrista Horacio Castillo en la capital francesa, en la que vive.
El disco comienza y termina con dos versiones distintas del tema que da título al álbum, la primera más melancólica, inspirada en la dureza de los inviernos en Europa, y la segunda más alegre, con más color, asegura el artista que exportó a Francia la música chamamé, folclore musical de Corrientes, la provincia de sus padres.
“Invierno en París” se grabó en un sólo día, gracias al diálogo musical entre Barboza y Castillo e incluye una canción dedicada al maestro del tango Astor Piazzolla, amigo que ayudó a Barboza en sus inicios en París, hace 22 años, recuerda. El artista, que confiesa haber hecho del acordeón que toca desde los 12 años una herramienta con la que narrar una vida de constantes viajes, vive desde entonces entre Francia y Argentina.